Firebird, la joya de la corona, tiene un sonido cristalino, con una gran campana que le otorga gran proyección en directo y un sonido potente al tocarlo a gran volumen. Generalmente, tiene un tono agudo y definido gracias a su peculiar martillado y a su campana cruda, pero conserva su toque oscuro característico de la cocina turca. Ningún instrumento lo eclipsa, lo que lo convierte en el favorito de los rockeros, ideal para directos en grandes escenarios.
El ride tiene un ping cristalino y definido, y su tono agudo y definido, considerado uno de los mejores platillos ride del momento.
Los crashes son explosivos y cortantes, con gran sustain y control gracias a su gran campana martillada.
Los hi-hats, con su fondo de concha, ofrecen un sonido agudo y definido con gran proyección y un efecto wash al tocarlos abiertos. El plato chino invertido tiene una explosividad oscura con un gran efecto wash gracias a su campana invertida.